Carrete en el departamento...
El sábado

22 decidimos hacer la despedida de un compañero del trabajo (Mario) quien vuelve a Chile para empezar con la parte del proyecto de allá.
Teníamos de todo: petit bouchet, cebiche, brocheta de pollo y carne, pizza, tapaditos, etc... y por supuesto tragos. Fueron casi todos los de la oficina (excepto los que estaban en Querétaro) y estuvimos hasta como las 6:00 AM. Espero que no se vayan muy seguido o el hígado no va a aguantar.
Subiendo las pirámides... ahora sí...
Llegó el fin de semana,

y el Domingo 16 nos fuimos con Elías y la Sanny a las pirámides aprovechando que habían arrendado auto y que no las conocían.
A diferencia de la vez anterior, cuando llegamos ingresamos por la puerta número 2, que queda justo al frente de la pirámide del sol. Esta vez subimos más despacio y

pudimos llegar arriba sin problemas. Como una curiosidad más, y siguiendo al pie de la letra todas esas cosas a las que nos tiene acostumbrado México, en la cima de la pirámide del sol, hay una placa recordatoria del proyecto "pirámide de la LUNA". No subimos a la otra, pero no nos sorprendería encontrar una placa del proyecto "pirámide del sol".

Luego de bajar pasamos a un restaurant que queda cerca y que al parecer es bastante famoso. Habían fotos de personalidades tan distintas como Ray Conniff, o Bono de U2 que habían ido a comer ahí. Finalmente volvimos en la tarde para descansar un poco antes de volver a trabajar.
Subiendo las pirámides... mejor no...
El Domingo 2 de Abril

nos habíamos puesto de acuerdo con Mario y su familia para ir a las pirámides. Nos llamaron a las 11:00AM (pensando que eran las 10:00AM, ya que no se enteraron que habían cambiado la hora y ahora estamos a solo una hora de diferencia con Chilito) y como a las 11:45 AM nos pasaron a buscar.

Mario había ido una vez solo, así es que mas o menos se acordaba del camino (mas tarde comprobamos que no). Luego de dar muchas vueltas, lo más divertido es que a cualquier persona que le preguntabamos, ibamos bien. No importa donde doblaramos.

"Tiene que seguir derecho dereeeeeeeeecho y va a llegar". Al tercero ya no compramos, así es que comenzamos a preguntar con más detalle y especificar "a qué pirámides" queríamos llegar. Como nota mental y para futuras generaciones: Se toma insurgentes hacia el norte y se sigue derecho, camino a Pachuca. En el desvío a Tulancingo (que le vamos a hacer) se toma a la derecha y se sigue sin parar hasta que se ven las pirámides.

Cuando llegamos nos hicimos pasar por mexicanos, porque los domingos entran gratis (sólo pagan los extranjeros). Luego de estacionar el auto, se pasa a un pequeño patio con locales de artesanía. Luego se entra a la zona de las pirámides. Lo impresionante es que era una ciudad y se nota. Uno puede caminar por donde antes habían casas, templos y calles. Al fondo (bien al foooooooooondo) se ven las pirámides.

Luego de echar un vistazo, decidimos comer en el restaurant del lugar (es bien turístico, con buffet incluído). Yo y la Vero comimos burritos ya que no los probábamos hace tiempo.
Al terminar de comer partimos hacia las pirámides. En el camino hay varios desvíos a distintas zonas de la antigua ciudad. Es para perderse. Finalmente llegamos a la pirámide del Sol que es la más alta. Más allá está la pirámide de la Luna

(mira si son ingeniosos estos aztecas). La cosa es que nos pusimos a subir la famosa pirámide del sol, y como me había quedado atrás, decidí subir de un solo empujón. Después de todo, la abuelita del lado y la gorda de mas adelante no podían ganarme. Craso error. A la mitad de la pirámide me empecé a marear, y la Vero tuvo que bajar

(si... me iba ganando maldición!) y darme un dulce que se había llevado del restaurant. Solo después de mucho rato y con el sol encima, pude bajar para sentarme un rato. Así es que la pirámide me ganó. Al cabo que ni quería subirla.
La próxima vez si la subimos.