San Miguel de Allende...
El Jueves 11 de Mayo nos fuimos a Querétaro en la tarde.Luego de trabajar hasta el Viernes, hicimos un asado en la casa de Luis. Al día siguiente fuimos a almorzar a "La Jaiba Loca" y lo más divertido era que en la carta sólo habían dos platos con jaiba. En este lugar había comido uno de los platos más ricos que he probado en mi vida: camarones envueltos en tocino, apanados con coco rallado en salsa de mango. En eso se puso a llover a lo tropical. Nos bastó el tramo entre la entrada del restaurant y el auto para quedar empapados.
En la noche hicimos un asado en la casa de Marcello (en donde nos alojamos) con vino chileno y arrachera (entraña en Chile).
El Domingo nos levantamos temprano y partimos a San Miguel de Allende. Nosotros ibamos en el auto con Marcello, la Claudia y Sofía (su hija). En otro auto iba Elías, la Sanny y Martín (su hijo). Salimos de Querétaro tomando 5 de Febrero hacia el Norte. LLegamos a una intersección y doblamos al Oeste. Cuando entramos a la ciudad, es inevitable recordar Guanajuato, sólo que sin los túneles. La arquitectura es idéntica. Luego de dar algunas vueltas, llegamos a la plaza de armas y buscamos un estacionamiento. Dejamos los autos y nos regresamos dos cuadras, ya que vimos un restaurant que nos pareció bueno. Bacco se llamaba, y era una casa estilo colonial, con patio central, árboles y una pileta. Decidimos comer en el patio, y pedimos unos antipasto y una pizza a la piedra para empezar (una de las mejores que he probado), hasta que nos llenamos de abejas por lo que decidimos entrar para comer el plato de fondo.
Cuando terminamos de almorzar, caminamos hasta la plaza de armas y dimos la vuelta visitando locales de artesanía. Lo más bonito son los trabajos en vidrio y piedra. Cuando nos cansamos, nos sentamos en un café y pedimos jugos y café irlandés. Se puso a llover, y tuvimos que regresar a los autos cubriéndonos a través de los techos. Finalmente volvimos a Querétaro, y de ahí al D.F. en la noche.

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