domingo, diciembre 11, 2005

Y llegamos a México...

Luego que todos nos acompañaron al aeropuerto, tomamos el famoso avión. Luego de 8 horas de viaje, tuvimos que aterrizar en Acapulco porque en Ciudad de México había neblina... Tras 4 horas de espera en el avión sin aire acondicionado (sí... en el avión) partimos finalmente con destino a Ciudad de México. Tras sólo 45 minutos más de vuelo aterrizamos y bajamos las cosas. Con apenas 10 minutos en el país, ya se nos venía el mundo encima al comprobar que nos faltaba una maleta. Después de casi agarrarme con una señora que tenía una maleta igual, Verónica la encontró detrás de unos carritos... Hacer una fila interminable, pasar por inmigración y cambiar algunos dólares. Por cada 100 dólares nos pasaron 1045 pesos mexicanos.

Luego de hacer muchos cálculos, lo más fácil es pensar que cada peso mexicano equivale a 50 pesos chilenos. Con esa conversión es muy fácil comparar precios. Hasta el momento todo es igual en comparación a Chile (precio de comidas, restaurantes, locomoción, etc...) excepto los arriendos, que en general se debe pagar el triple de lo que uno paga en Chile por el mismo espacio.

Después de comprar un ticket en el aeropuerto que sirve para un viaje en taxi hasta el lugar que uno quiera (pero sólo uno) decidimos comprar el de 270 pesos mexicanos, que sirve para irse en una blazer (que es lo mas cómodo) en donde nos cabían todas las maletas que traíamos. Por nada del mundo se les ocurra tomar otra cosa cuando estén por acá (subirse a cualquier taxi) ya que en muchos casos esos mismos taxistas son los que asaltan.

Luego de subirnos junto a Ricardo (el compañero de trabajo con el que vinimos) y Clarisa (su señora) partimos rumbo al apart hotel. Don Eduardo (un caballero que lleva 23 años acarreando gente desde el aeropuerto) nos transportó y aprovechamos de preguntarle todo. La ciudad es inmensa y tienen 9 líneas de metro. Nos enteramos que al día siguiente (Domingo 11 de Diciembre) se llevaría a cabo la fiesta de la Virgen de Guadalupe, por lo que ibamos a encontrar mucha gente. Nos contó que la playa más cerca desde Ciudad de México es Acapulco (unas 3 1/2 horas en auto). Después puerto vallarta (8 horas en auto) y finalmente cancún (16 horas en auto).

Llegamos al apart hotel que queda al lado de la Torre Mayor (el edificio más alto de Latino América) y que tiene un mirador en la punta (ya vamos a ir...). Cuesta 50 dólares diarios, pero lo bueno es que no hay límite de personas: uno paga por la suite. Viene con 2 camas matrimoniales, comedor, cocina equipada (refrigerador, ollas, vajilla, tostador, cafetera), calefaccionado, televisor pantalla plana de 25'' con cable (muy importante) y baño. Uno tiene derecho a ocupar el gimnasio que se encuentra en el séptimo piso y la lavadora y secadora del subterráneo sin ningún costo adicional.

Me puse a sacar fotos, y obviamente Verónica se lanzaba para alcanzar a aparecer en todas (jajaja!)...

Luego de establecernos, decidimos salir a almorzar (por fin). Caminamos una cuadra y llegamos al Paseo de la Reforma en donde había un teléfono público y nos detuvimos a llamar. De pasadita notamos que la misma muestra de caballos pintados de Apoquindo o Isidora Goyenechea (allá en Chile) está acá en México pero con vacas.

Como aún no teníamos noción de los precios, decidimos buscar un lugar conocido para establecer una referencia (Mc' Donalds). Caminamos mucho por el Paseo la Reforma (que es muy bonito... similar a ir por el parque forestal) y en el camino encontramos una feria de libros. En general cuestan la mitad de lo que costaría en Chile, pero era tan grande y teníamos tanta hambre, que decidimos visitarla al día siguiente.

Pasamos por la fuente de la diana, y luego por una escultura gigante llamada el ángel de la independencia, un mausoleo en donde se encuentran los cuerpos de los héroes de la independencia de México.

Llegamos a una calle parecida al barrio Brasil en Chile, que tiene muchos restaurantes. Nos metimos a un Mc' Donalds y lo primero que me llamó la atención, es que las papas y bebidas tamaño "normal" equivale al tamaño grande en Chile. Si se te ocurre agrandar el combo, te pasan la papas fritas en un saco y un barril de bebida.

Hay varias cosas curiosas. Te entregan el vaso... la persona es quien se sirve la bebida. La mayonesa es blanca y con mucho gusto a aceite (no del color amarillo y con gusto a huevo como estamos acostumbrados).

De vuelta pasamos por un café en el starbucks. El sabor es distinto. Para mi gusto es mas rico.

Por supuesto que el mensaje de "jale" no pasó desapercibido y tuvimos que sacarle una foto.

Al final del día volvimos a la suite, dormimos un poco y partimos al cumpleaños de la señora de un compañero de trabajo que vive acá en México desde hace 3 años.

Después de eso a dormir, ya que el Domingo (que es el "verdadero" cumpleaños de la Vero) esperamos salir a conocer y ver las festividades de la Virgen de Guadalupe.